¿Quiénes somos?
Somos un jardín educativo y espacio de conservación ambiental ubicado en la vertiente sur de Monte Albán, Oaxaca. Nacimos de la convicción de que es posible transformar espacios degradados en lugares que generen bienestar para la naturaleza y la comunidad.
Nuestro proyecto recuperó un área que durante años funcionó como basurero junto a una vertiente pluvial, convirtiéndola en un espacio abierto al público dedicado a la preservación y a la sensibilización de la biodiversidad, la educación ambiental y la convivencia armónica entre el ser humano y la naturaleza.
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Actualmente, albergamos más de 300 especies y más de 3,000 ejemplares de plantas de zonas áridas y semiáridas provenientes de distintos países del mundo, contribuyendo a su conservación y difusión. Nuestro jardín integra riqueza botánica, diseño paisajístico e identidad cultural oaxaqueña, inspirándose en elementos arquitectónicos de las culturas zapoteca y mixteca que forman parte del legado histórico de Monte Albán.
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Creemos que la relación entre las personas y el medio ambiente debe construirse desde el respeto, el conocimiento y la responsabilidad compartida. Por ello, trabajamos para generar un espacio donde la conservación, la educación y la comunidad florezcan juntas.










Más que un jardín botánico...
Lo que alguna vez fue un basurero olvidado hoy se transforma en un refugio de vida, arte y aprendizaje, recordándonos que la belleza puede nacer incluso de lo que parecía perdido.
Detrás de este oasis está el arquitecto Francisco Martínez, quien vio vida donde todos veían basura. Con una visión clara de reconectar a las personas con la naturaleza, su sueño fue crear un espacio, con sus propios recursos, que no solo deleitara la vista, sino que también enseñara a cuidar la tierra, a reflexionar sobre nuestro entorno y a sentir la armonía que surge cuando el hombre convive con la vida vegetal.
Caminar por sus senderos es una invitación a respirar, mirar y sentir. Más de 300 especies de plantas (locales y de otros rincones del mundo) conviven con esculturas hechas de materiales reciclados, creando un diálogo entre lo humano y lo natural. Cada rincón parece tener su propia energía: un espejo de agua escondido, un árbol que nos invita a detenernos, un aroma que despierta recuerdos antiguos.
El jardín no solo busca deleitar la vista, sino también conectar con el corazón. Es un espacio pensado para quienes llegan solos, en pareja o acompañados, ofreciendo un respiro de paz en medio del ritmo urbano. Sus caminos tranquilos nos enseñan a observar, a escuchar, a reencontrarnos con nosotros mismos.
Aquí, el silencio se convierte en maestro. Cada hoja, cada raíz, cada escultura nos recuerda que cuidar de la tierra es también cuidar de nuestra propia esencia. Quienes visitan Vives Verde suelen marcharse con una sensación de calma y reverencia, con el impulso de valorar la vida y proteger lo que nos rodea.
En un mundo donde las ciudades crecen y el tiempo se acelera, jardines como este son oasis de reflexión y reconciliación con la naturaleza. Vives Verde nos recuerda que cada espacio verde que cultivamos es también un espacio para sembrar paz, amor y conciencia en nuestra propia vida.

1,600
Metros cuadrados de conservación

3k
Ejemplares de cáctaceas

300
Especies
Educación Ambiental y Recorridos Escolares
Creemos que la mejor manera de proteger el medio ambiente es conocerlo, valorarlo y aprender a convivir con él. Por ello, ofrecemos recorridos guiados gratuitos para estudiantes de todos los niveles educativos, brindándoles la oportunidad de descubrir de cerca la riqueza de la biodiversidad y la importancia de la conservación de los ecosistemas.
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Durante estas visitas, niñas, niños y jóvenes conocen la historia de transformación de este espacio: un sitio que durante años fue utilizado como basurero y que, gracias al esfuerzo colectivo y al compromiso con la naturaleza, fue rescatado y convertido en un jardín educativo abierto al aprendizaje y la reflexión.
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A través de actividades educativas, observación de especies vegetales y experiencias en contacto directo con la naturaleza, buscamos fomentar una cultura de respeto, cuidado y responsabilidad ambiental. Nuestro objetivo es que cada visitante comprenda que las acciones individuales y comunitarias pueden generar cambios positivos para el planeta y para las futuras generaciones.
Estos recorridos constituyen una herramienta de educación ambiental que inspira a las nuevas generaciones a convertirse en agentes de cambio, promoviendo la conservación de los recursos naturales y la construcción de comunidades más sostenibles.



